La base del desarrollo personal y social de niños y niñas inicia en el hogar y se construye en base a relaciones seguras y afectivas que estos tienen con su cuidador o cuidadores. Esta relación tan significativa de vínculo y apego ayuda en la formación y fortalecimiento del autoestima, les brinda herramientas para interactuar con el mundo al que se encontrarán expuestos con el pasar de los años y crea en ellos la seguridad de creer y confiar en los adultos que los cuidan. En sus primeros meses de vida, los infantes, se piensan uno con su figura de apego (mamá, papá u otro pariente) y es a partir de su interacción respetuosa y afectuosa con este que él diferencia su cuerpo y se siente una persona distinta a su cuidador reconociendo su individualidad.
Las instituciones educativas son el primer espacio de interacción fuera del hogar, aquí conviven y aportan a un grupo de aula y a toda la comunidad educativa, es por ello que las instituciones se centran en favorecer la formación personal y social, promoviendo y acompañando procesos importantes como la construcción
de su identidad a partir del conocimiento y valoración de sí mismos; el reconocimiento de
las creencias y costumbres de su familia; así como la expresión y el reconocimiento de sus
emociones, que los llevan al inicio de la regulación de las mismas.
¡Mis felicitaciones a las autoras de este texto! Han logrado capturar de manera clara y concisa la importancia del vínculo afectivo en el desarrollo personal y social de los niños y niñas.
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